Vuelta a la carga

Hagamos un paréntesis de todas las historias que he hecho.
Aquí estoy, después de tanto tiempo. Y pienso tomarme esto en serio. Dentro de poco el colegio se va a terminar y retomaré mi amor por escribir. Espero que os guste.

Capítulo 19.- (Jack) Como si fuera la primera vez


Ya estabamos dentro, en el Painball. Doy un vistazo rápido de cada mirada. Allí está Paula, Laura, Fran, Daniel, un amigo de Fran y amigos de ellos. Pero de momento me encuentro con su mirada, pura. Carol. Y es un momento que no se puede expresar con palabras, por que cuando alguien ama a una persona, nada de lo que pueda decir puede ser mejor que lo que siente.
Empezamos, Daniel me mira desafiante cinco metros más allá, cubierto por un árbol. Y yo indefenso, interpreto sus intenciones en mi mente. Juego con los pies y derrapo hasta llegar a unas cuantas cajas de cartón a cuatro metros de mi, mientras me deslizo disparo, con certeza justo en su barriga.

Oigo atentamente, pasos a mi alrededor, puedo apreciar el sonido del suelo, las pisadas de alguien. Refugiado por las cajas que me sirven como fuerte observo. Carol, venía hacia mi, rapidamente le disparé en el hombro, pero no conseguí darle. Ella empezó a reirse, igual que como lo hacía en mis sueños. Poco tiempo le faltó para saber de donde venía ese disparo, y de devolvermelo. Pero yo también fui demasiado rápido disparandole a la vez. Ella se tiró encima de mí a modo de placaje, y yo sinceramente, me dejé vencer. Y allí bajo cuatro cajas movidas, la besé, mientras de fondo sonaban las risas y disparos de los demás.

Capítulo 18 (Carol) Tarde mal acompañados

Jack durmió otra vez en nuestra casa, pero esta vez no en el salón, si no en la habitación de invitados. Ahora ya su olor estaba en todas las habitaciones, todas menos la mía. Por suerte. Tanto olor me intimidaba. Tirada en la cama cerrando los ojos oí un ruido detrás de la puerta. Me giré, porque el olor se intensificaba, y suspiré por lo bajo.

- ¿Se puede? - preguntó Jack con mirada sonriente.
- Sí, claro pasa.- me levanté y me senté sobre la cama, indicándole un sitio para que se sentase.- ¿que pasa?
- Oh, nada - dijo él- verás es que esta casa es muy aburrida- dijo guiñándome un ojo.
- Ya se lo dices a una persona que lleva toda su vida aquí - murmuré por lo bajo.
Nuestras miradas se encontraron y mis ojos se perdieron en ellos, pero recobraron la consciencia antes de que se diera cuenta, menos mal.
Me levanto disimuladamente mientras sus ojos se fijan en los posters de mi habitación y los libros que invaden todas mis estanterías. Con los ojos abiertos de par en par coge un libro que se asoma encima de todos los demás.
- Buah, Memorias de Idhún, pedazo libro- dijo asombrado.
- ¿Te lo has leido? - le pregunté algo extrañada, lo normal era que la gente de nuestra edad no cogiera un libro ni aunque le obligasen a ello.
- Sí, pero hace mucho tiempo. Ya ni me acuerdo.
- Si quieres te lo presto en esta casa lo único que abundan son los libros.
- Ya tengo un pasatiempo hasta que me mude, Gracias. - dijo de verdad agradecido.
Mis manos buscaban la revista que tanto ansiaba encontrar desde hacia tiempo, mientras Jack empezaba la lectura. Buscando entre los papeles encontré varias fotos, en una salía Erick. Y la aparté de un manotazo sin pensarlo. Asombrada me di cuenta de que tenía la revista en mis manos.
- ¿Qué te parece?- le dije a Jack posando el dedo sobre la primera página de la revista. Mi voz era enérgica, alterada- Yo creo que es perfecto.
Alejó su mirada del libro y observó la imagen de la portada. PAINBALL.
- He pensado que es lo mejor para todos.Podemos ser muchos si invitamos a nuestros amigos.
- ¿Y esto?
- ¿No te acuerdas de que te debía una tarde juntos?, pues aquí la tienes.
- Bueno es que en realidad yo pensaba en otro tipo de tarde, pero creo que es mejor esta idea, o por lo menos más divertida.
Cuando turbé los ojos hacia la revista no atisbé la mirada de derrota de Jack.

Capítulo 17. Encontrados y arrestrados (J)

Los barrios empezaban a oscurecerse y las farolas a alumbrarse, Fran andaba nervioso gritando todo el rato el nombre de Cindy, hacía ya dos horas que habíamos salido a buscarla, pero no habíamos encontrado nda. La noche se cernía sobre nosotros y Fran se negaba a volver. Empezabamos a discutir sobre Carol.
- Carol debería de haberse venido con nosotros - dije suspirando.
- Quizá ya se haya ido a casa- dijo Fran sin preocupación, con los ojos puestos en todos los rincones de las sombras oscuras.
- o quizá haya ido a buscar a Cindy... - dije pensando en voz alta.
- ooh, no será capaz- dijo mirandome con los ojos como platos.
- Tú sabes más que nadie que de Carol se puede esperar mucho más.
- Será mejor que vayamos a la Comisaría. Ya le dejamos el trabajo a la policía.
Andamos hacia la comisaría en absoluto silencio, las palabras herían toda amistad. Entonces le cogí por la espalda y le di unas cuantas palmadas.
- Venga, tío, no te preocupes.
- ¿Qué no me preocupe? A saber lo que estará pasando.
- Mira, hacemos un trato, vamos a por Carol y después volvemos a buscarlo.
De entre las sombra de uno de aquellos árboles grandes aparecieron dos hombres, más bien chicos, vestidos de negro que corrían como locos. Miré los ojos de Fran, sabía que eran ellos. Pasaron rozando nuestros hombros cuando los dos, al unísono les pusimos las manos encima de la barriga haciendoles caer de boca por el asfalto. A uno ya le sangraba el labio cuando le cogí por el pescuezo. Querían levantarse, hechar por patas, tras ver la cara de Fran. Y uno de ellos se escondía de su mirada. Me acerqué a él, y le propiné un buen codazo al descubrir su identidad, era Pablo. Al otro no lo conocía.
- Fran, cogeles de las manos. Ya sabes a donde vamos.
Los tios se resistieron hasta que les propinamos una serie de golpes en la barriga, y solitos empezaron a andar cogiendoles nosotros de las manos.
Fran mientras andabamos hacia la comisaría maldecía a Pablo por las espaldas.
- Sí, coño, esto es ser un buen amigo- decía en tono sarcástico- cabrón, hijo de ...
Me dirigí hacia los ojos del otro chaval, que estaba aterrorizado, y descubrí con asombro que no tendrí más de doce años.
- ¿Qué?- dije yo- ¿de donde has sacado a esta sabandija?
- Ese es Alex, tu ni caso si te pone cara de miedo. Es casi un delicuente como este. - dijo Fran sin importancia, y se acercó al pequeño que yo sostenía entre mis brazos - la última vez que te vi te propiné una buena paliza, imbecil. Más te espera ahora, ya verás.
- ¿Y se puede saber por que le pegaste? - pregunté con cierta risa.
- El muy imbecil, cogió el coche de su padre y casi atropella a Carol hace no mucho.
Se me nubló la vista. Y se esfumó la cara de risa de mi cara. Entonces le aprete más aún las manos y gimió.
Poco tardamos en llegar a la comisaría, y cuando llegamos vimos a Carol, pero no estaba sola.
- CINDY- empezó a gritar Fran, que le abrazó.
Carol vino hacia mí.
- Pedazo día- mormuró.
Yo le miré con cara de interrogación mirando a Cindy, pero ella hizo un gesto con la mano para que no preguntara.
- Que sepas que me debeis un día para salir por ahí - dije yo.
- Pues la verdad es que sí, pero esta vez eligo yo- dijo Carol guiñándo el ojo.
Le pasé el brazo por los hombros, y le dije.
- Como sabía que no podías aguantar sin buscarla.
- Es predecible. - dijo ella.
Y juntos nos alejamos de la comisaría hacia su casa.

Capítulo 16. Secuestro con un conocido. (C)

Avanzamos casi corriendo por las calles matinales de Valencia, donde la multitud pasaba cerca tuya sin nisiquiera llevar cuidado, y recibias algunos empujones de vez en cuando. Estaba movida por el miedo, Fran había gritado de una forma ... quizá estaba enfadado con nosotros, por no estar en casa. En unos cinco minutos nuestras cabezas se asomaban por el portal abierto de la casa. Y dentro estaba Fran ... observé su imagen desoladora, llevaba una brecha en la cabeza que se estaba amoratando de un color granate y golpes en todo el cuerpo. Suspiré acercando mis manos a la boca, pero esta vez no era tan grave como la ultima vez que le pegaron, simplemente por diversión, que tuvo que estar ingresado en el hospital una semana.
Pero esta vez, tenía los ojos turbios, y su expresión era aterradora, le temblaba la boca y sus labios parecian las cascaras de las nueces.
- FRAN ¿qué te ha pasado?
- Carol, se la han llevado ... - dijo Fran con los ojos dirigidos al vacío de la habitación. - y no he podido hacer nada.
- ¿a quien se han llevado?- dijo Jack desde las sombras de la habitación, donde sus ojos turquesas se veían desde la oscuridad como rayos de sol. Sus palabras estaban cinceladas con el miedo.
- Cindy.- dijo Fran con atropello.
- ¿Acaso has llamado a la policía?- le dije yo con un poco de rabia.
- No me han contestado - dijo Fran.
- ¿Donde coño está esa tal Cindy?- argumentó Jack con la voz un poco en alto.
- ¿CREES QUE SI LO SABRÍA ESTARÍA AQUÍ?- dijo Fran con un grito descomunal, parecía que no provenía de su boca.
Todos juntos salimos después de sanar las heridas de Fran. La cual la de la cabeza, era bastante profunda.
Poco tiempo tardamos en dispersarnos, Jack y Fran se dirigieron juntos a buscarla, y yo quise dispersarme para ir a la policía, pero ellos no me dejaron. Osea, que fuimos primero a la comisaría de policía.
- ¿No sería mejor que ella se quedara aquí?- le preguntó Jack a Fran.
- Sí, pero la posibilidad de encontrarla sería menor.
- Entonces si nos distanciamos despué puede ser que a ella le pase lo mismo. - dijo Jack un poco alterado.
- Vale, Carol, tú te quedarás aquí, ¿entendido?- dijo refiriéndose a mí.
- Me da igual, además me puedo ir en cualquier momento.- dije yo, buscaba el momento ideal para escaparme e ir a por ¿Cindy? ¿era así como se llamaba?
Pronto se fueron corriendo a buscarla, y yo salí después de cinco minutos, haver si la encontraba. Pase por varias calles hasta entrar derrotada en los jardines de Ayora. Me senté en un banco, pero entonces escuché murmullos de gente. Pero en ese momento no me dí cuenta. Y de momento tras cinco minutos una voz femenina ahogaba en gritos de socorro, guiándome por la voz me acurruqué por los árboles. Y llegué hasta el árbol en el que estaban los dos chicos, y la supuesta Cindy. A la chica le acababan de poner algo en la boca. Y los chicos hablaban entre sí.
- La chica hace mucho ruido.- entonces su voz me resultó familiar, y habría jurado que era Pablo el de mi clase. Hablaban lejos de la chica a la que también le habían vendado los ojos. Entonces me acerqué a ella por detrás de los árboles. Oyendo mis pasos ella se asustó y gimió, y los dos cruzaron una mirada.
- ¿Eres Cindy? Voy a ayudarte, pero para ello tienes que hacerme caso.
Ella asintió con la mirada en forma de afirmación.
- Si apoyas la mano a tu derecha y fuerzas después el pie izquierdo sobre la tierra estarás fuera de esos árboles. - y le coloqué los brazos y las piernas, para que ella pudiera salir de ese atormentoso pasaje. Entonces cuando ya estuvo liberada de las cuerdas tambien y del velo que le tapaba los ojos, los chicos no se habían dado cuenta, pero sabía que si nos poníamos a correr hirían a por nosotras. No tuvimos más remedio que disimular. Pasamos cogidas de las manos, por donde la luz menos penetraba para que no se notaran sus facciones. Y entonces una voz de los chicos ahogó en gritos. Le dije a Cindy bajo sobre su oreja que se escondiera bajo el portal que había cerca.
Me asomé por los árboles donde estaba antes Cindy y observé la cara de los chicos.
- Perdona, pero, ¿estás bien? es que como he oido un grito... -dije yo interpretando claramente, en ese momento no podía sentir más que repugnancia. Y entonces observé sus caras, uno era Pablo, pero mi cara estaba tapada por la oscuridad.
- Es que verá, por aquí estaba mi hermana y la he perdido de vista.
- Hace poco una chica se dirigía hacia la derecha después de la puerta, si queréis información.
- Muchas gracias.- dijeron los dos al unísono y observé como sus pasos eran corridos. Ya tenía al causante.

Me dirigí al portal donde estaba Cindy, y allí se encontraba acurrucada.
- Cindy, vamos a la comisaría de policía.
- ¿Quién eres?- me preguntó con miedo.
- Me llamo Carol, soy la hermana de Fran.
Entonces la cogí de la mano y nos dirigimos hacia la izquierda desde la salida de los jardines de Ayora, hacia la comisaría de policía.

Capítulo 15.- El pañuelo (Jack)

Estabamos sentados en el banco.

- ¿Que ha pasado, Carol?
- Nada.- dijo, al principio no iva a contestar nada más, pero añadió- había creído ver a una persona que hacía tiempo que no la veía, pero no era ella. ¿Te acuerdas del anciano que nos miraba todo el rato en la entrada del parque? - dijo levantando las cejas.
- ¿Ese?
- Sí, y parecía que estaba alargando la oreja cada vez más ...
- Pues vaya con el ancianito ...
- Sí
En ese preciso momento una música sonó del movil de Carol.
- ¿Hola?
...
- Sí, ya vamos para allá.
...
-¿Quién era?- pregunté cuando Carol colgó el telefono como de un porrazo.
- Fran , dice que vayamos.
- Pero, ¿por que?
- No lo sé, Jack.- dijo ella- más vale que vayamos.
Nos levantamos del banco entonces del bolsillo de Carol salió un pequeño pañuelo que cayó al suelo. Cuando los dos hicimos amago de cogerlo pude observar un número, 352 y una letra la E. solo escrito con un rotulador. Y entonces nuestras manos se tocaron y retiró la suya acariciando el pañuelo, que ahora sostenía con ternura. Tal vez esa E, fuera la inicial de aquel nombre que la hizo murmurar en sueños durante la película de terror de ayer, Erick. Y por lo que podía observar, lo tenía difícil, por que un chico a menos de 352 kilómetros de distancia intentaba robarme lo que en este mismo momento deseaba con todas mis fuerzas, Carolina.

Capítulo 14. ¿Una sombra conocida o un equívoco?

Avanzamos hacia el jardín de los viveros solo con el eco de nuestras pisadas, puesto que la gente se paraba solo en los bancos del principio por la hora que era. Me siento menos nerviosa tras todo lo que ha pasado, admito que al principio no sabía que ivamos a hacer, ni siquiera confiaba en él. Pero cuando me dijo que le diera la mano, esperé dos segundos, hasta ofrecérsela, ni siquiera estaba pensando, pero daba igual. Lo que importaba es que estaba aquí con él, y creo que me estaba dando cuenta de que cada vez me gustaba más. No sé lo que hace, que me fascina, me encanta.
Tengo la sensación de que alguien nos vigila desde lejos, quizás en la fuente donde una sombra descansa ...
- Cuéntame cosas sobre América - dije yo.
- ¿Has ido alguna vez?- preguntó él dirigiendo su mirada turquesa a mis ojos negros carbonizados.
- Sí, pero no me acuerdo mucho.- dije bajando la cabeza.
- Me gustan las luces de la noche en la ciudad de Nueva York.
- ¿Eso es lo que más te fascina de América?- pregunté con sorpresa.
- ¿Qué es lo que más te gusta a ti?
- El aire de miedo que se desprende de cada persona por las calles, NADIE camina seguro por las calles de Nueva York. No me gustan las luces de noche de allí...
- ¿Por?- me preguntó intrigado.
- No dejan ver las estrellas por la noche.
- Eso yo no lo sabía, si lo miras así entonces no me gusta nada de mi país. - dijo con una extraña sonrisa en su cara- ¿Y a ti que te gusta de Valencia?
- Ese halo de independencia de cada persona.
- A mi, desde tu punto de vista prefiero Valencia.
- ¿Por que?
- Por que se ven las estrellas incluso de día- dijo mirándome a los ojos.
Entonces mi mirada se dirigió hacia la fuente, en la que la sombra se movía como si al decirme eso Jack se hubiera despertado, entonces vi un destello marrón de un pelo medio largo con flequillo hacia la derecha, y un perfil, que dibujaba incluso en sueños. Me asomé corriendo hacia la fuente, pero la persona supuestamente perteneciente de aquella sombra vagaba ya por el principio de los jardines del real con las manos en los bolsillos y una mirada de confusión, en vez de ella el viejecito de la entrada intentaba escuchar otra vez nuestra conversación. Me giré hacia la mirada confundida de Jack y observé en mi mente otra vez la imagen del perfil, me había parecido ... ERICK. Me enjuagué los ojos conviniéndome de que no sería él.
- Carol ... ¿Qué haces?- me dijo él.
- ¿Qué te parece si nos sentamos un poco en ese banco de allá?- dije avanzando hacia Jack.
- Lo que quieras.- dijo mirándome a los ojos preocupado.
- ¿Qué haremos después?
- Será una sorpresa.